jueves, 28 de enero de 2010

LOS JÓVENES CICLISTAS

Los equipos ciclistas de las categorías inferiores: infantiles, cadetes, júnior y Sub. 23 donde la educación del joven ciclista es lo más importante.

Estos jóvenes que han elegido el ciclismo porque tienen una predisposición física y mental para realizar este deporte de competición, donde se someten a constantes pruebas que muchas veces agotan su capacidad de asimilación de la presión que se les acumula con la de los estudios. Situación a tener en cuenta para no echar más leña al fuego. Estas reflexiones sirven para cualquier deporte en la fase de formación. Dando por sentado que los que no compiten y practican cicloturismo no sufren ningún estrés, esta actividad no presenta ningún efecto secundario, la filosofía cicloturista se refiere al disfrute de la bicicleta, del entorno, de la salud, de la amistad, del medio ambiente, del paisaje y del turismo.



LA FUNCIÓN DEL DIRECTOR

El director de equipo y los padres tienen que complementarse, sin contradicciones, respetando el desarrollo del joven el plano físico y mental. Los chicos hasta los 16 años no terminan su desarrollo físico y las chicas hasta los 14 aproximadamente ya que ningún individuo es igual.

La técnica, se debe hacer mucho hincapié en la mejora del entrenamiento de los relevos, de la colocación en el pelotón, de la técnica de los abanicos, enseñarles a bajar con seguridad y demás temas relacionados.

La motivación permanente del joven, cuando no consiga estar con los primeros hay que animarle a que continúe aprendiendo técnica y mejore su preparación física.

Objetivos acordes a sus posibilidades. Los esfuerzos físicos deben de realizarse solamente cuando su organismo esté predispuesto, nunca se debe acumular fatiga física ni psicológica en estas edades.

Es una edad muy sensible para el futuro del joven ciclista ya que está en una fase de aprendizaje que le marcará su futuro carácter. Este periodo es de vital importancia porque se forjan los cimientos de la persona, lo que se aprenda en esta época va a ser fundamental en cuanto a comportamientos, para avanzar adecuadamente o paraposibles frustraciones e incluso pudiendo llegar aaborrecer el deporte por un exceso de estrés.

Trabajo en conjunto, no se debe fomentar la figura de un solo líder dentro del grupo, se debe favorecer la rotación de oportunidades. A veces el entrenador es asesor deportivo y director de equipo, si no fuese así las tres partes deben trabajar conjuntamente.

La competición se debe de tratar como un juego, como un entretenimiento donde no pasa nada por no conseguir ganar, ni obtener un buen resultado, realizando lo que está al alcance de cada uno. Un éxito es simplemente una pequeña mejora de una actuación anterior.

Lo importante no es ganar, es un error que se fomente en el joven ciclista que lo importante es ganar que no vale ser el segundo. Los ciclistas que están acostumbrados a ganar todo desde jovencitos no saben asumir la decepción del mal resultado, con toda probabilidad se dará nada más pasar a la categoría Sub. 23 donde compiten con ciclistas élites mucho más mayores que ellos más desarrollados físicamente y con mucha experiencia.

Saber perder, es lo primero hay que aprender en el ciclismo, en el deporte en general y en la vida, algo que resulta complicado por todos los mensajes que recibimos del modelo social de hoy en día basado en la perfección. El entorno es fundamental para quitar importancia a las derrotas

Saber ganar,las victorias se soportan perfectamente, pero hay que tener cuidado porque si se consiguen con mucha facilidad se pueden descuidar factores fundamentales para el éxito futuro como la capacidad de trabajo y de sacrificio. Se debe tratar del mismo modo una derrota como una victoria.

LOS PADRES

No deben interferir en la táctica del grupo aunque les parezca errónea, deben de dejar que sus hijos se equivoquen, que aprendan con el método ensayo-error, nunca contradecir ni desvirtuar los métodos del director de equipo porque es su profesor de ciclismo y mira por todos. El padre que da una indicación diferente a su hijo, le desestabiliza emocionalmente ya que le va a hacer traicionar a sus compañeros al ir por libre. Deben de ser cómplices del director deportivo en lo referente al trabajo en conjunto. Cuando eres júnior ya debes de saber que hay que ayudar al líder que se lo ha ganado en la carretera: “hoy por tí mañana por mí”.

Los estudios, no permitir que el joven ciclista deje de estudiar o que no apruebe sus cursos escolares, porque sus resultados deportivos son tan buenos que creen, padre, director e hijo, que podrá vivir profesionalmente del ciclismo. A un joven de 16 a 23 años no se le debe hipotecar su futuro de esta forma, ya que se puede entrenar, competir y estudiar hasta en la categoría sub. 23 y élite. Hay que animarles a completar una carrera académica universitaria.

Los PATROCINADORES

Dan continuidad al ciclismo profesional nutriéndoles de ciclistas sin recibir nada de ningún estamento profesional. Debemos de valorar a las personas y a las entidades que dedican su tiempo y los fondos para que existan estos equipos de base, cuando su publicidad es mínima, no obtienen desgravación fiscal alguna (en la mayoría del Estado español) sin embargo, realizan un bien social.

Los padres deben valorar el trabajo que efectúan los responsables de estos equipos de categorías inferiores, que asumen la responsabilidad de tener en sus manos a menores, llevarles a las competiciones durante muchos días al año, de darles material deportivo, de encargarse de buscar apoyos para afrontar los gastos que conllevan.



La verdad que el ciclismo de competición es un mundo muy difícil en todas sus categorías, se mantiene porque son muchos los valores que se aprenden y que se transmiten, a pesar de lo que está cayendo, a pesar de la corriente adversa que son sus reglamentos e instituciones.

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